Cazando sensaciones
atravieso la maleza y
desnudo corazones
con mis propias manos.
Recuerdo tus ojos de ángel
venciendo siglos
y anunciando
la arquitectura
de mi cuerpo.
Tras la huella
del deseo,
construyo
con mis miedos,
un muro de chocolate
para lamerlo a besos.
Ni amores de bolsillo,
ni emociones de bestsellers.
Sólo el sol
acariciándome
la cara
y el vértigo
de no saber tu nombre.




